La publicidada es una actividad que tiene como objeto influir en su determinación de manera que se sienta incitado a la adquisición de un cierto producto o servicio, que puede ser adecuado o no a sus necesidades.
Las formas de comunicar publicidad son cada vez más diversar y persuasivas.
Pero no toda la actividad publicitaria es lícita. Existen anuncios que confunden a sus destinatarios con mensajes poco claros, cuando no manifiestamente malintencionados. Es por eso por lo que deben observarse con actitud crítica.
Particular consideración merecen los anuncios sobre los llamados "productos milagro" que aseguran proporcionar efectos beneficiosos para la salud o la eliminación definitiva de las arrugas o la celulitis. Que consigan tal efectividad es, cuando menos, dudoso.
Hay que tener en cuenta que alguno de los supuestos componentes de los cosméticos no existen, y por lo que se refiere a aquellos productos que se atribuyen propiedades curativas, no son ninguna panecea. No obstante, el/la consumidor/a tiene sus derechos: derecho a una información correcta, completa, objetiva y veraz; puede exigir todo cuanto ofrezca el anuncio; es el anunciante quien debe probar la veracidad de sus afirmaciones.
Si le han engañado, reclame ante su O.M.I.C. o recurra a una asociación de consumidores. Seria conveniente, si la publicidad es escrita, conseguir una copia de la misma.
En cuanto a la publicidad televisiva debe saber:
|