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SITUACIÓN GEOGRÁFICA
La riqueza natural que encierra Icod de los Vinos es uno de los principales atractivos que se perciben nada mas llegar a este municipio enclavado en el Noroeste de Tenerife. Ocupa una extensión de algo más de 90 kilómetros cuadrados, y está a una distancia de la capital de 56 kilómetros. La variedad queda patente en sus cerca de 10.000 metros de costa, mientras que el resto está compuesto por un continuo talud.
Sus lindes están situados en las laderas del Teide Pico Viejo y el mar. Por el Este lo separan de La Guancha los barrancos de Las Ánimas, La Gotera y El Pino; por el Oeste limita con Garachico y al Norte lo baña el Océano Atlántico, lo que le permite una de las mejores vistas del pico del Teide.

Sus moradores conocidos por su amabilidad y nobleza, conforman un censo cercano a los 24.000 habitántes que se reparten entre el casco y sus barrios, pagos con nombres que reflejan la pervivencia de sus tradiciones: El Amparo, Santa Bárbara, La Florida, La Vega, Las Canales, La Mancha, Buen Paso, San Felipe, Playa San Marcos, La Centinela, Los Piquetes, La Patita, Llanito Perera, Cueva del Viento, San Antonio, Campino, La Coronela, La Candelaria, El Paredón, La Cruz del Tronco, El Lance y Pueblo Nuevo.
La agricultura constituye una de sus fuentes productivas, en la que predomina el cultivo del plátano, viñedo y la pesca en la costa, y el policultivo de secano en las medianías y zonas altas. No obstante, es la calidad de sus vinos lo que ha dado a la ciudad fama mundial, mientras que el comercio es la actividad reinante en el casco urbano, hasta el punto de que se concibe como el centro de servicios de la zona Noroeste. Las arraigadas tradiciones es otra de las señas de identidad de este pueblo, junto a su exuberante naturaleza presidida por el Drago Milenario.
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